Eventos Local 2026-04-01T10:03:50+00:00

AC/DC ofreció un poderoso concierto en Buenos Aires, celebrando el 71 cumpleaños del guitarrista

La legendaria banda AC/DC se presentó en el estadio Monumental de Buenos Aires para una multitud de 70,000 personas. A pesar de no haber sorpresas en el repertorio, el concierto fue un evento inolvidable, especialmente cuando el público le deseó al guitarrista Angus Young un feliz cumpleaños. La banda reafirmó su vigencia al interpretar sus éxitos con una energía inquebrantable.


AC/DC ofreció un poderoso concierto en Buenos Aires, celebrando el 71 cumpleaños del guitarrista

En una noche espesa, con una humedad bochornosa que se adhería al cuerpo, y la luna llena recortando el cielo sobre un Monumental repleto, AC/DC volvió a hacer lo suyo sin desvíos ni sorpresas: tocar rock & roll, fuerte y directo. Más de 70 mil personas asistieron a un show que no necesitó novedades para impactar, y donde la magia de Angus Young convirtió cada tema en algo tangible, casi físico. El repertorio no cambió respecto de las dos fechas anteriores, aunque hubo un detalle que marcó el pulso emocional de la noche: el público le cantó varias veces el feliz cumpleaños a Angus, que celebró sus 71 arriba del escenario. Antes del show, circularon rumores sobre una posible aparición de Axl Rose. Se mueve sin pausa, estira los solos, recorre la pasarela como si el escenario fuera una extensión natural de su cuerpo. El final quedó abierto. Más allá de lo musical, el contexto dejó en evidencia una tensión creciente en los grandes espectáculos. Lo que pasa ahí adentro ya no se controla: se atraviesa. En el tramo final, cuando parecía que todo estaba dicho, la banda estiró el cierre media hora más. A su lado, Stevie Young, Chris Chaney y el baterista Matt Laug hicieron lo suyo sin estridencias: sostener la estructura para que todo avance con peso propio. El set recorrió los clásicos casi sin omisiones: 'Back in Black', 'Hells Bells', 'Highway to Hell', 'Shoot to Thrill', 'Dirty Deeds Done Dirt Cheap', 'High Voltage' y 'You Shook Me All Night Long'. Fueron 21 temas en poco más de dos horas. Aunque en los dos últimos shows se intentó una corrección parcial adelantando la valla, la lógica comercial parece imponerse sobre aquella idea original del rock como experiencia horizontal. AC/DC reafirmó su vigencia no desde la innovación, sino desde la fidelidad a una identidad inquebrantable. Es una maquinaria aceitada que, décadas después, sigue funcionando a máxima potencia. Johnson solo se permitió una salida del guion para decir: 'Ustedes son el mejor público del mundo y lo saben'. 'Thunderstruck' fue uno de los momentos más intensos. El campo se desarmó en un pogo masivo, de esos en los que la lógica individual desaparece. Las guitarras encajan con precisión, la base rítmica empuja sin desbordarse y cada riff es como una clase de historia del rock. Brian Johnson sostiene su lugar con una voz áspera, exigida, casi al límite, que por momentos pierde claridad pero nunca actitud. Sin adornos, sin guiños de más. No pasó nada. La expansión del campo VIP redefine la experiencia: diluye su carácter exclusivo para quienes pagan la entrada más cara, al tiempo que relega al público general a un espacio cada vez más distante de los protagonistas.